¿Qué la hace imprescindible?
Su diseño renacentista
Uno de los pocos ejemplos conservados de fuente pública monumental de este estilo en la ciudad, con una composición escultórica pensada tanto para el uso como para el ornamento urbano.
Los mascarones y el león heráldico
Desde una esfera central, cuatro rostros humanos vierten agua por sus bocas mientras que un león sostiene el escudo de Estella-Lizarra coronando el conjunto.
Su ubicación privilegiada
Situada en la Plaza de San Martín, ha estado presente en la vida cotidiana de la ciudad desde hace siglos. Es un lugar donde detenerse, sentarse, conversar o simplemente escuchar el sonido constante de sus cuatro chorros de agua.
Cuándo visitar
Se puede visitar durante todo el año. Se recomienda visitarla a primera hora de la mañana o al atardecer, cuando la luz resalta el volumen de sus relieves. También durante las Fiestas del Puy y las Fiestas Patronales de agosto, cuando la fuente se convierte en el epicentro de la alegría estellesa.
Ideal para
Cómo llegar
Desde cualquier punto del casco histórico de Estella-Lizarra, la Plaza de San Martín se encuentra a pocos minutos a pie.
Se puede acceder fácilmente por las calles Fray Diego, la Rúa, San Nicolás o por el puente del Azucarero.
El acceso al casco histórico está limitado para vehículos de motor. Los aparcamientos de la Plaza de la Coronación y los de la Estación de Autobuses quedan muy cerca de la Plaza San Martín.
Desde la Estación de Autobuses de Estella-Lizarra, se puede llegar caminando en menos de cinco minutos.
Más información
Su diseño responde a una concepción tanto funcional como simbólica: sobre un basamento circular se eleva una columna central con capitel decorado que sostiene una esfera pétrea, de cuyos frentes emergen cuatro mascarones que canalizan el agua. El conjunto se remata con la figura de un león que porta el escudo de Estella-Lizarra, reforzando su carácter representativo como elemento urbano.
Aunque esta figura superior representa originalmente un león heráldico, el paso del tiempo y la tradición popular llevaron a que los habitantes de la ciudad comenzaran a referirse a esta como la Mona, nombre con el que la fuente ha sido conocida desde entonces y que ha perdurado hasta la actualidad como parte de la memoria colectiva local. Ubicada frente al Palacio de los Reyes de Navarra, ha sido durante generaciones un punto de encuentro cotidiano en la vida urbana del casco histórico.