¿Qué la hace imprescindible?
Un testimonio de la vida rural tradicional
Durante siglos, el lavadero y la fuente fueron lugares esenciales para la vida diaria del pueblo, utilizados para recoger agua, lavar la ropa y como punto de encuentro social entre los vecinos.
Una fuente del año 1800
La fuente cuadrangular, construida en piedra y coronada por un copón decorativo, presenta cuatro caños de agua en cada una de sus caras. En su estructura puede leerse la fecha de construcción y la restauración realizada en 1979.
Un conjunto hidráulico bien conservado
El sistema conecta la fuente con pequeños estanques y un canal que conduce el agua hasta el lavadero cubierto, donde se conservan las tradicionales losas inclinadas utilizadas para el lavado.
Cuándo visitar
El conjunto puede visitarse durante todo el año. Su ubicación a las afueras del núcleo urbano lo convierte en un lugar tranquilo donde descubrir una parte importante de la historia cotidiana del municipio.
Ideal para
Cómo llegar
Desde el centro de Cabredo se puede llegar caminando en pocos minutos siguiendo la calle Lavadero, hacia el noroeste del municipio.
El acceso se realiza por caminos rurales tranquilos que conectan el núcleo urbano con el entorno natural del municipio.
Se puede llegar hasta las inmediaciones de la fuente y el lavadero por los caminos que salen del pueblo y completar el último tramo a pie.
Cabredo cuenta con conexiones de buses interurbanos con otras localidades cercanas de Tierra Estella. Desde la parada del municipio se puede continuar el recorrido caminando.
Más información
La fuente, construida en piedra en el año 1800, presenta una estructura cuadrangular con un caño de salida en cada uno de sus lados. En su parte superior se levanta un copón de piedra decorativo que remata el conjunto. Una inscripción conserva la fecha de construcción, mientras que en la cara opuesta aparece la referencia a su restauración realizada en 1979.
El agua de la fuente se recoge primero en un pequeño estanque que distribuye el caudal hacia otro depósito y finalmente hacia el lavadero. Este sistema hidráulico sencillo permitía aprovechar el agua de manera continua y mantener siempre lleno el espacio destinado al lavado.
El lavadero está cubierto por un tejado a dos aguas sostenido por un poste central que se eleva desde el interior del propio vaso. El depósito es de planta cuadrada y conserva las tradicionales losas de piedra inclinadas hacia el agua, diseñadas para facilitar el lavado manual de la ropa.
Durante generaciones, este lugar fue también un punto de encuentro social. Mientras realizaban las tareas domésticas, las mujeres del pueblo compartían noticias, historias y momentos de convivencia, convirtiendo el lavadero en uno de los espacios más vivos de la comunidad rural.