¿Qué la hace imprescindible?
Un árbol singular en su especie
Este ejemplar de Acer monspessulanum L. destaca por sus dimensiones poco habituales en entornos de media montaña. A escasos metros del suelo, su tronco se bifurca en seis grandes ramas que configuran una amplia copa.
Monumento Natural protegido
Declarado Monumento Natural en 2009 por el Gobierno de Navarra, el Arce de Lezáun constituye el ejemplar nº 34 del catálogo oficial de árboles singulares, una figura de protección que reconoce su valor paisajístico, biológico e histórico.
Superviviente excepcional
Situado en el paraje de Apezundegi, en el término municipal de Lezáun, el árbol crece sobre suelos calizos asociados al modelado kárstico del piedemonte sur de Andía, en un entorno tradicionalmente vinculado al pastoreo extensivo.
Cuándo visitar
Puede visitarse durante todo el año. En primavera y verano, el follaje proporciona sombra en un entorno abierto de pastizales; en otoño, el cambio cromático de sus hojas resalta sobre el paisaje calizo circundante.
Ideal para
Cómo llegar
Desde el núcleo urbano de Lezáun, se accede por la carretera NA-120 o Carretera de Andía en dirección norte. Tras recorrer aproximadamente 2,8 km, se toma a la derecha el camino de Zaborrate. Desde este punto, un breve paseo de unos 130 metros permite alcanzar el ejemplar.
El acceso puede realizarse mediante bicicleta de montaña o gravel desde Lezáun, siguiendo el mismo itinerario por pista en buen estado.
Existe espacio para aparcar en las inmediaciones del camino de Zaborrate, desde donde parte el acceso peatonal.
Los servicios interurbanos de autobuses conectan Lezáun con las localidades del entorno. Desde la parada en el casco urbano, el acceso al monumento natural se realiza a pie o en bicicleta.
Más información
Ubicado a una altitud cercana a los 850 metros, el árbol ha desarrollado un sistema radicular capaz de sostener una biomasa notable frente a las condiciones climáticas de la sierra. La ausencia de la guía principal ha generado una cavidad central en el tronco, fenómeno habitual en árboles longevos que mantienen su vitalidad gracias al tejido vascular periférico.
Integrado en un paisaje de rasos y pastizales de montaña, el Arce de Lezáun forma parte de un mosaico ecológico donde la actividad ganadera tradicional ha contribuido históricamente a la conservación de espacios abiertos y enclaves forestales dispersos. Este equilibrio entre aprovechamiento humano y dinámica natural ha favorecido la persistencia de ejemplares arbóreos singulares en el piedemonte de Andía.
El monumento se presenta como un recurso de interés para el turismo de naturaleza, permitiendo una aproximación accesible al patrimonio botánico protegido en un entorno de alto valor paisajístico.