Tierra Estella
Vidaurre

Vidaurre

Un pueblo con siglos de historia entre Andía y el río Salado.

¿Qué lo hace imprescindible?

Un paisaje diverso entre sierra, río y cultivos tradicionales

Un paisaje diverso entre sierra, río y cultivos tradicionales

Situado entre la Sierra de Andía y el río Salado, Vidaurre combina viñedos, olivares, campos de cereal y bosques de hayas en un entorno que cambia con las estaciones.

Un pueblo con siglos de historia

Un pueblo con siglos de historia

La parroquia de Santa Catalina, las casas blasonadas del siglo XVI y los vestigios del antiguo palacio de los Vidaurre reflejan la importancia histórica del pueblo dentro del valle.

Huellas romanas y tradición viva

Huellas romanas y tradición viva

Restos de una antigua calzada y de un puente romano recuerdan antiguos caminos de comunicación, mientras romerías como la de San Juan y San Pablo mantienen vivas las tradiciones locales.

Cuándo visitar

Vidaurre puede disfrutarse durante todo el año. La primavera y el otoño son ideales para contemplar los contrastes del paisaje y recorrer el entorno con temperaturas suaves. El verano aporta más vida al pueblo y celebraciones tradicionales, mientras que el invierno permite disfrutar de una atmósfera especialmente tranquila y de vistas limpias hacia Andía.

Ideal para

Turismo cultural y patrimonial Turismo rural Senderismo y cicloturismo Interesados en la fotografía de paisaje

Más información

Entre la Sierra de Andía y el curso del río Salado, Vidaurre se asienta a 620 metros de altitud en uno de los paisajes más diversos del valle de Guesálaz. Viñedos, olivares, campos de cereal y bosques de hayas dibujan un entorno cambiante que acompaña al visitante desde su llegada y transforma el paisaje con cada estación.

El núcleo urbano se organiza en torno a la parroquia de Santa Catalina, principal referencia visual y social del pueblo. Su pórtico de piedra, la lonja y la balaustrada destacan dentro de un conjunto de casas donde abundan edificaciones del siglo XVI, con arcadas, blasones y restos de antiguas construcciones nobiliarias que recuerdan la relevancia histórica de Vidaurre dentro del valle.

El territorio conserva además huellas de distintas épocas. Restos de un puente romano y de la antigua calzada que conectaba con Salinas de Oro evidencian la importancia histórica de estos caminos, mientras los vestigios del antiguo palacio de los Vidaurre completan un relato patrimonial ligado al paso del tiempo y a la organización del territorio.

La naturaleza amplía la experiencia más allá del casco urbano. El monte Zoyola, la cercanía de Andía y el río Salado ofrecen un entorno ideal para paseos y observación pausada del paisaje. A ello se suma la ermita de San Juan y San Pablo, escenario de una de las romerías más arraigadas del calendario local, celebrada cada primero de mayo.

¿Qué vas a disfrutar?

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