¿Qué la hace imprescindible?
Un atrio único en el románico rural navarro
El amplio atrio porticado está sustentado por pilastras y vigas de madera y se asienta sobre el antiguo cementerio del lugar, creando un espacio de recogimiento que envuelve al visitante antes de acceder al templo.
Riqueza escultórica y simbolismo oculto
La portada románica, sus capiteles y la talla de la Virgen articulan un discurso simbólico de gran profundidad. Motivos geométricos y signos de posible lectura astronómica o templaria rodean el conjunto en una atmósfera de misterio.
Un enclave compartido entre Lácar y Alloz
Santa María de Eguiarte, situada entre ambas localidades, es desde la Edad Media la parroquia común de los dos pueblos, una función que mantiene hoy. Su ubicación y relevancia reflejan ese carácter compartido dentro del valle.
Cuándo visitar
La iglesia puede visitarse durante todo el año. La visita resulta especialmente sugerente para quienes recorren el Valle de Yerri con calma, disfrutando de su patrimonio medieval, su paisaje agrícola y la tranquilidad de un enclave aislado de los núcleos urbanos.
Ideal para
Cómo llegar
Desde Lácar o Alloz se puede llegar caminando por caminos rurales, disfrutando del paisaje agrícola y de la naturaleza del enclave.
Es accesible desde Estella-Lizarra y localidades cercanas por carreteras locales y caminos asfaltados. Ruta adecuada para cicloturismo tranquilo.
Desde la Autovía del Camino (A-12), se toma el desvío hacia el Valle de Yerri y se continua en dirección a Lácar. Una vez pasado el núcleo urbano, el acceso se realiza por un camino asfaltado hasta el conjunto de Eguiarte.
Es posible llegar desde localidades cercanas mediante líneas regulares. Desde allí, el acceso hasta Santa María de Eguiarte puede completarse en taxi, bicicleta o coche, dada la cercanía entre los pueblos del valle.
Más información
La iglesia responde a un románico avanzado de finales del siglo XII y comienzos del XIII. Es una construcción de tamaño modesto y de articulación sencilla, constituida por tres arquivoltas de medio punto con anchos baquetones y guardapolvos de escocia.
De la primitiva fábrica románica se conservan principalmente la portada sur, algunos lienzos de muro y elementos escultóricos de gran valor. La portada, realizada en la segunda mitad del siglo XII, constituye uno de los conjuntos escultóricos más destacados del románico rural navarro.
En el interior destaca el retablo mayor barroco, ricamente dorado, así como la
imagen de la Virgen de Eguiarte, también conocida como la Virgen de la Leche,
una talla de especial relevancia devocional por su cuidada iconografía. Junto a
estos elementos, se conservan restos medievales como capiteles reutilizados y
una pila bautismal románica de taza lisa.
El mayor interés se concentra en los capiteles y relieves de las jambas interiores. El izquierdo alterna escenas de la infancia de Cristo, como la Anunciación o la Adoración de los Magos, con símbolos como el Agnus Dei, junto a motivos geométricos y representaciones fantásticas. En contraste, el derecho incorpora figuras de carácter más simbólico, como arpías, dragones, un centauro sagitario y un crismón.
Diversos autores han señalado la estrecha relación estilística e iconográfica de estas esculturas con los talleres de San Miguel de Estella-Lizarra y el segundo taller de Irache, así como la influencia del románico silense. Estas conexiones se aprecian especialmente en las escenas del ciclo de la Natividad y en motivos decorativos como la llamada flor de aro o Arum italicum, presente en los ábacos de los capiteles.
Uno de los elementos más singulares del conjunto es su gran atrio porticado,
construido en el siglo XVII, que protege la portada románica y cubre el antiguo
cementerio del lugar. Este espacio, sustentado por pilastras y vigas de madera,
actúa como un umbral simbólico entre el paisaje y el templo, y refuerza la
atmósfera de recogimiento y misterio que caracteriza a Santa María de
Eguiarte. En el atrio como en la portada se concentran numerosos símbolos
de lectura abierta, como el crismón trinitario, motivos geométricos y posibles
referencias astronómicas, que han alimentado la interpretación simbólica y el
carácter arcano del enclave.
Durante los siglos XVII y XVIII, la iglesia fue profundamente transformada. En
este período se amplió el edificio con un crucero de brazos rectos, cabecera
recta y sacristía, y se reformó el interior siguiendo los gustos barrocos de la
época. Estas intervenciones otorgaron al templo una mayor monumentalidad y
explican la convivencia actual entre la sobriedad románica y la riqueza
decorativa barroca. En el siglo XVII, Santa María de Eguiarte llegó a tener
consideración de basílica, lo que se refleja en la calidad constructiva y
ornamental de sus reformas.
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