Tierra Estella

Iglesia de Santa María

Un templo neoclásico adaptado al paso del tiempo que protege en su interior valiosas piezas históricas.

¿Qué la hace imprescindible?

Un retablo renacentista anterior al propio templo

Un retablo renacentista anterior al propio templo

El Retablo Mayor de finales del siglo XVI, obra del escultor Bernabé Imberto, procede de la antigua iglesia y constituye una de las piezas romanistas más destacadas conservadas en Tierra Estella.

Arquitectura neoclásica monumental

Arquitectura neoclásica monumental

Construida entre 1805 y 1821, presenta una gran nave de cinco tramos cubierta con bóveda de medio cañón y un amplio crucero coronado por cúpula sobre tambor, configurando uno de los interiores más espaciosos de la comarca.

Un conjunto artístico diverso

Un conjunto artístico diverso

En sus capillas laterales se conservan retablos platerescos dedicados a Santa Catalina y San Jorge, así como un interesante conjunto de sillería coral formado por diecinueve asientos.

Cuándo visitar

La parroquia puede visitarse durante todo el año, especialmente en fechas señaladas del calendario litúrgico local, cuando el templo recupera su función como centro espiritual y social de la villa.

Ideal para

Turismo cultural y patrimonial Turismo rural Senderismo y cicloturismo Amantes de la arquitectura neoclásica Interesados en el arte renacentista navarro

Cómo llegar

A pie

El acceso es sencillo desde cualquier punto del casco histórico. La iglesia se localiza fácilmente al fondo de la Calle Mayor, presidiendo el perfil urbano de la villa.

En bicicleta

Accesible a través de las calles del núcleo urbano. Se recomienda circular con precaución por el tráfico local.

En coche

Puede aparcarse en las calles aledañas del centro urbano y acceder caminando hasta el templo en pocos minutos.

En autobús

Allo dispone de conexiones interurbanas con otras localidades de Tierra Estella. Desde la parada, el acceso al templo puede realizarse a pie.

Más información

La existencia de una iglesia dedicada a Santa María en Allo está documentada ya en el año 1099 en el archivo de la Catedral de Pamplona, lo que evidencia la antigüedad de la tradición parroquial del lugar. Durante siglos, la parroquia estuvo vinculada a la enfermería del cabildo pamplonés, constituyendo una de sus principales fuentes de ingresos a través de las rentas y diezmos que aportaban los fieles.

A finales del siglo XVIII el antiguo templo presentaba un estado ruinoso que obligó a su demolición. Las obras del edificio actual comenzaron en 1805, aunque se vieron interrumpidas por la Guerra de la Independencia. No sería hasta 1821 cuando se inauguró finalmente la nueva iglesia, levantada gracias a un notable esfuerzo colectivo de los habitantes de la villa, que participaron activamente en el transporte de materiales y en las labores de construcción.

El edificio ha sufrido diversas vicisitudes estructurales a lo largo del tiempo, especialmente relacionadas con el peso de su cúpula. Esto obligó a hacer importantes intervenciones de refuerzo en la década de 1960. Tras su restauración definitiva en 1967, el templo quedó consolidado como uno de los principales hitos arquitectónicos de Allo, integrando en su interior elementos artísticos procedentes del edificio anterior como testimonio de la evolución histórica de la comunidad parroquial.
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